Diario ficticio - Captíulo 5
Como dentro de poco iba a llegar el verano, Judy, Eva y yo teníamos pensado ir a Zaragoza, Rubén decía que no iba a venir, pero todos sabíamos que en el último momento diría que sí. En Zaragoza tenía Eva unos amigos que nos podían dar trabajo.
Estaba cenando en mi casa, viendo la serie "Robots" cuando llamaron a la puerta. Pedí a mi madre que abriera, pero no contestaba, así que me levanté y fue hacía ella. Antes de poner la mano en el pomo oí una especie de cascabel. Sólo podía ser una persona: el dueño de nuestra casa. La teníamos alquilada desde hace un par de años, siempre que algún mes no pagábamos venía él con un par de "amigos". Como no tenía ganas de decirle que íbamos a pagar pronto, que ese mes habíamos tenido problemas con el dinero, fui moviéndome lentamente hacia atrás, sin hacer ruido, pero él intuía que yo estaba en casa:
Dueño - Vamos, Jack, abre, que sé que estás en casa, sólo quiero hablar.
Yo seguía quieto, sin hacer ruido.
Dueño - He oído como decías a tu madre que abriera la puerta, ¡vamos abre!
No tuve más remedio, gire el pomo de la puerta y el empujo haciendo que yo cayera hacia atrás. Con él venía otro más, llevaba de la mano una escopeta, el muy exagerado.
Dueño - ¿Dónde está tu padre?
Jak - Ha tenido que ir a la ciudad a comprar
Dueño - Así que tenéis dinero para comprar y no para pagarme? Además, por qué coño no me compráis a mi?
Jak - ...
Dueño - ¿Y tu madre?
Jak - No sé...
Mientras hablábamos, se acercaba a mí lentamente, hasta que llegué a la pared. Entonces me agarró por el cuello con la mano izquierda y con la derecha me dio un puñetazo. Le hizo un gesto a su compañero levantando la cabeza, creía que eso era que ya se iban a ir, pero el otro empezó a destrozar lo que veía y a tirar las cosas de la mesa y los muebles. Mientras, el dueño estaba apoyado en la pared, mirando hacia arriba y silbando. Yo seguía pensado si revelarme, intentar salir de la casa y correr o esperar a que todo pasara, pero entonces llamaron a la puerta. Le volvió a hacer el mismo gesto con la cabeza, esta vez me agarró y me llevó hacia la puerta, él se escondió detrás de ella para que yo abriera. Como hagas alguna tontería te mató, me susurró el ayudante. Abrí despacio, era Eva.
Add a comment Add a comment

