| Diario ficticio - Captíulo 4 |
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| Escrito por Jónatan Núñez | ||||
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Habían pasado 4 semanas desde lo de Rubén, parecía que iba mejorando. De vez en cuando iba con Judy a visitarle, y a hacerle un poco sonreír. Decía que lo que más de menos echaba era la comida casera, su cama y... sí, eso también. Nos dijeron los médicos que en tres días le darían el alta, al parecer no tuvo que ver nada con las drogas, era un tipo de fiebre muy jodía. Todos estábamos contentos y hacía muy buen día. Judy - Bueno, Rubén, ¿qué será lo primero que hagas cuando te den el alta? Estábamos riéndonos cuando llamaron por la puerta. Decíamos que entrara, pero seguía; así que fui a abrir. Antes de que me diera tiempo a girar el pomo de la puerta, el del otro lado abrió. Llevaba una bata de enfermera y miraba hacia abajo, además traía una silla de ruedas. Todos nos temíamos alguna mala noticia. Seguía mirando hacia abajo, preguntamos qué pasaba, si se tenía que trasladar a Rubén a alguna sala. Rubén - No me hace falta silla, puedo andar perfectamente La enfermera seguía sin hablar. Nosotros seguíamos preguntando. De un momento empezó a reír, después siguió Rubén. Judy y yo no sabíamos si era una broma o estaban perdiendo la cabeza. Entonces me quedé desconcertado cuando también empezó a reírse Judy. Jak - Pero qué coño os pasa Jak - Eva!! Joder, tú siempre con tus paranoias Empezó a explicarnos su plan: una locura, como siempre. La silla y el traje de enfermera era para sacar a Rubén del hospital sin que se diera nadie cuenta, decía que tenía que darle un poco el aire. Nosotros le dijimos que en tres días le darían el alta, pero ella insistía, además a Rubén le parecía una buena idea. Así que se sentó en la silla, y con cuidado empezamos a salir del hospital. Bajamos por el ascensor, ese día no parecía haber mucha gente. Llegamos a recepción y nadie decía nada, estábamos justo al lado de la puerta del hospital, para salir cuando alguien nos llamo por detrás ??? - Eh!, vosotros! Esperad un momento! Echamos una buena carrera, nos íbamos turnando rápidamente la silla en la que iba Rubén. Corrimos y corrimos y llegamos a una especie de parque Eva - Hala, libres!!! Fueron a una tienda que había en el parque, compraron pipas y unas cervezas. Ese día nos lo pasamos muy bien, además la entrega de Rubén al hospital salió muy bien, nadie se dio cuenta.
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